
El período más vulnerable y plástico a la vez en un niño es el comprendido entre los cero y seis años, y en particular el centrado entre los cero y dos años dado que su sistema nervioso central se encuentra en pleno desarrollo y junto con él, entonces, sus posibilidades potenciales.
El agua hace las veces de gran estimuladora, permitiendo trabajar con una profundidad sensorial y motora inigualables, en un ambiente lúdico y distendido.







